Madrid late al ritmo de Shakira y sus caderas

Séptima noche de la monumental residencia de Shakira en Madrid. La cita se celebraba el 2 de octubre en el Macondo Park con entradas agotadas. Bajo la lluvia, el público esperaba ansioso por ver a la colombiana en escena. Media hora después de lo previsto, a las 21 horas, aparecía Shakira entre el griterío de los asistentes para dar el pistoletazo a una noche más en la capital con ‘La fuerte‘ y ‘GIRLS LIKE ME‘.
La artista contó con innumerables cambios de vestuario ante más de 50 mil personas que corearon cada una de sus canciones. ‘Las de la intuición‘ se daba la mano con ‘Estoy aquí‘ mientras fuegos artificiales se desataban sobre su escenario. Madrid estaba disfrutando, cantando y bailando al ritmo de canciones que se han convertido en grandes éxitos acompañando a diferentes generaciones a lo largo de todos estos años.

“Es increíble veros aquí. Muchas gracias por acompañarme a pesar de la lluvia. Estoy tan feliz de verlos. Bienvenidos a nuestra residencia europea,” decía Shakira derrochando ilusión y felicidad. “Esto es un sueño para mí. No hay como cuando una lobita se rencuentra con su manada.” Esa noche, Madrid y Shakira serían uno, de principio a fin. Guitarra en mano, nos deleitaba con ‘Empire‘ e ‘Inevitable‘ antes de un nuevo cambio de vestuario.
En el Macondo Park se sucedían únicamente éxitos y por eso, no faltaron en la gran fiesta ‘Te felicito‘ o ‘TQG‘ ante un público que estaba prendado de los encantos de la colombiana. “No saben la alegría que me da estar rodeada de la gente que quiero y que me quiere,” reconocía con una amplia sonrisa. “La vida tiene una forma de recompensarnos,” decía, recordando que, para ella, los últimos años de su vida, no han sido nada fáciles porque, “de las caídas nadie se salva.”

“Nosotras, cada vez que nos caemos, nos levantamos un poquito más sabias, más resilientes y más fuertes.” Y como dice Isabel Allende, “las mujeres solas somos más vulnerables pero juntas, somos invencibles.” Entre aplausos y gritos, Shakira seguía poniendo música a la séptima noche de su residencia La Mujeres Ya No Lloran. Lo hacía con ‘Don’t Bother‘ y ‘Can’t Remember to Forget You‘ con la que incluso se sentaba a los mandos de la batería.
Poco después, se iba a vivir uno de los momentos más especiales de la noche. En pantalla, aparecían los hijos de la cantante y junto a ellos, brindaba algo mágico con su especial ‘Acróstico‘ emocionando a los asistentes. Tras un momento de vulnerabilidad así, la energía volvía a elevarse con ‘Copa Vacía‘, el inconfundible ‘La Bicicleta‘ y ‘La Tortura‘ con fogonazos subiendo la temperatura en la capital.

“Madrid, ¡quiero verte cantar!” Y Madrid, no defraudó porque no dejó de cantar en ninguna de sus canciones. Carismática y arrolladora, la colombiana tenía al público en el bolsillo. Las caderas no mienten y las de la artista, hipnotizan en cuanto empieza a moverlas. Es imposible quitarle los ojos de encima porque desprende algo magnético. ‘Hips Don’t Lie‘ llegaba seguido por un ‘Chantaje‘ con el que la acompañábamos a camerino mostrando su lado más salsero.
El fuego volvería con ‘Loca‘ antes de ver cómo Shakira se dirigía de nuevo a quienes abarrotaban el Macondo Park. “En mi vida de compositora las canciones han tenido diferentes funciones.” Sobre su siguiente canción, contaba que, “quizá la soltería, es una oportunidad necesaria para aprender sobre uno mismo porque lo que necesita uno para ser feliz está dentro y no fuera.” Al final, recalcaba que lo más importante de todo es el amor por uno mismo.

Así, ‘Soltera‘ sonaba en la capital antes de ‘Ojos así‘ y sus movimientos de cadena hipnóticos. “Después de la tormenta, me levanté y seguí adelante,” reconocía una Shakira nostálgica que recordaba los consejos de su padre mientras imágenes que recorrían sus inicios se veían en pantalla. “Cuando lo necesité, esa niña me recordó quién era y porqué estoy aquí.”
Hasta 1995 nos hacía viajar con ‘Pies Descalzos, Sueños Blancos‘ con la que mostraba su agradecimiento a un público que la ha apoyado a lo largo de estos 30 años de carrera. En una noche así, la intimidad también se establecía por unos instantes con ‘Antología‘ en su versión más acústica antes de seguir desatando los bailes. Por desgracia, la recta final estaba muy cerca y la noche se estaba pasando en un abrir y cerrar de ojos.

Cuando parecía que Madrid no podía cantar más fuerte, sonaban ‘Suerte‘ o ‘Dai Dai‘ donde contaba con los increíbles bailes de Ghetto Kids y Masaka Kids. Ahí no quedaba la cosa porque ‘Waka Waka‘ haría que el recinto se convirtiera en una gran fiesta imparable. Durante la despedida, Shakira compartía sus diez mandamientos. Mandamientos que iban desde el cuidado de la manada y no pedir permiso para ser una misma hasta bailar y cantar para sanar.
La artista defiende que nadie nos puede callar y que, en vez de atacar, una loba se defiende. Sin competir entra las de la misma especie, anima a “no renunciar a tu espíritu salvaje mientras eliges tu camino sin que nadie te lo imponga.” Al final del día, “una loba, siempre será una loba.” Tras esas palabras, Shakira se dejaba el resto con la versión en inglés de ‘Loba‘ cerrando por todo lo alto con su ‘BZRP Music Sessions #53‘ y un estallido de fuegos artificiales.

Se dice pronto pero Shakira va a ofrecer 12 conciertos dentro de una residencia sin precedentes. Previsto para que fueran tres conciertos, finalmente hubo que aumentar el número de shows ante la demanda extraordinaria en la venta de entradas. No hay duda de que esta residencia se ha convertido en uno de los mayores eventos de música en directo de Europa este 2026.
Esta experiencia va mucho más allá porque Es Latina cuenta con un gran programa de conciertos, exposiciones, charlas, talleres y tantas otras experiencias culturales rindiendo homenaje a la comunidad latina global. No hay duda de que esta gira será uno de los grandes hitos de Shakira sumándola a los récords que tiene en su haber. Shakira ha resurgido como nunca y arrasa en cada escenario que pisa como está demostrando ahora en Madrid con su increíble residencia.
