Crónicas

Rosalía en Madrid: entre la misticidad y la tierra

Ante una expectación absoluta, Rosalía ofrecía este martes 1 de abril el segundo de los cuatro conciertos que la artista dará en el Movistar Arena en la capital española durante esta Semana Santa.

La propuesta del “LUX Tour” se basa en un concierto que va más allá del pop y que pasa por un viaje espiritual hacia el teatro, la ópera y el techno, entre otros. Un espectáculo complejo sofisticado y multifacético centrado en su último trabajo “LUX”, y cuyo eje central se basa en la espiritualidad y la relación con lo divino.

Un viaje desde la oscuridad hacia la “luz”, donde destaca la belleza visual de la producción, y donde todo encaja al milímetro, haciendo que la asistencia al evento se convierta en una experiencia trascendental de gran fuerza emocional.

Ir a un concierto de Rosalía se convierte en un viaje espiritual compartido entre los miles de espectadores que llenaron el recinto y de los cuales la mayoría iban acompañados de outfits acordes al a temática religiosa y divinical del disco: ropa blanca, halos en la cabeza, coronas, tocas blancas, etc.

Primer Acto

El escenario, engalonado con un enorme lienzo en blanco, y con una estructura de medio óvalo, presenciaba el inicio del show a las 20:45h. La Heritage Orchestra londinense se colocaba en su propio escenario mientras sonaba de fondo “Angel” de Jimi Hendrix. Como una bailarina de ballet, Rosalía sale de dentro de una enorme caja de madera vestida con un enorme tutú rosa. Fervor y griterío. Es aquí cuando la catalana comienza demostrando su enorme capacidad vocal. “Sexo, Violencia y Llantas” y “Reliquia” son las primeras canciones. Con los ojos brillantes y una sonrisa hipnótica, Rosalía se mostraba agradecida con el público tras ser “liberada” de la caja por los bailarines.

El baile de ballet envuelve todo el escenario con “Porcelana”“Divinize”: las canciones se encadenan con una fluidez impecable.

“¡Buenas noches! ¿cómo estamos Madrid? Muy contenta de volver a pisar este escenario. El amor que le tengo a esta ciudad, que incluso viví aquí en un momento de mi vida. Me he recorrido las calles de Madrid múltiples veces. He ido haciendo un camino que me ha traído aquí, me he sentido muy acogida. La ciudad que me ha dado la oportunidad de cantar miles de veces. Gracias”. Así se dirigía al público mientras se colocaba una túnica blanca antes de interpretar “Mio Cristo Piange Diamanti” con una enorme proyección vocal y dejando a la audiencia completamente sobrecogida.

Segundo acto

Dejamos atrás el ballet para sumergirnos de pleno en el techno, activar el modo Rave y la oscuridad con “Berghain”, el primer adelanto de este nuevo trabajo y que en directo añade la versión remix que presentó en los Brits Awards y que tanto agrada a sus seguidores.

“¿Dónde están mis chulapas y mis chulapos?”, señalaba antes de introducir “SAOKO” y una multitud enfervorecida se volvía loca recordando los temas de su anterior trabajo “Motomami” como “La Fama” o “La Combi Versace”.

Terminaba este segundo acto con “De Madrugá”, tema que ya interpretaba en directo en su gira “El Mal Querer”, y que a pesar de que no incluye ningún repertorio de este álbum, es una manera de acércanos a el.

Tercer acto

Regresa con “El Redentor”, un tema de su primer álbum “Los Ángeles”, y que bien recuerda a los cánticos de saetas de Semana Santa – y que tan bien encaja con está temática espiritual y divina-. 

Uno de los momentos más icónicos de la noche, es cuando como si en un museo se tratase, una docena de fans se suben al escenario para admirarla desde detrás de un cordón de seguridad mientras ella versiona “Can’t take my eyes off you”, de Frankie Vall, en la cual simula ser ella una obra de arte situándose dentro de un cuadro. 

Dentro de la liturgia de este “Lux Tour”, también hay un momento para confesarse. La invitaba en esta ocasión es Métrika, que tras desahogarse al otro lado del confesionario daba paso a uno de los grandes éxitos de este “Lux”, y del que tantas y tantas mujeres se han sentido identificadas: “La Perla”. Y es que esta “Perla” solo hay una manera de cantarla y es sintiéndola a viva voz y así lo hizo el Movistar Arena.

Rosalía continúa el show con la emocional “Sauvignon Blanc” encima de un piano blanco de cola, y termina el acto con “La Yugular”, uno de los temas más íntimos del disco.

Intermezzo

Una Art Cam pedía ahora a los espectadores de la grada que imitarán las escenas de las diferentes obras de arte que aparecían en las pantallas.

La importancia de la orquesta, situada en el eje central de la pista y que cuya estructura simula una cruz gracias a la unión que ejercen los estrechos pasillos del foso toma aquí su máxima expresión. Rosalía regresaba con “Dios es un Stalker”, atravesando todo el foso del escenario y donde aprovecha para firmar algunos vinilos y dejarse querer y acompañar por sus fans, los cuales le ayudan a cantar – o gritar – este tema como buenamente pueden y es que, no debe ser fácil gestionar tantas emociones en cuestión de segundos.

Una vez subida en el escenario con la orquesta, la catalana se acercó a un niño entre el público el cual aseguraba en una pancarta que era el regalo por la celebración de su primera comunión y al cual le dedicó “La Rumba del Perdón”.

Finalizaría este set con “CUUUUuuuuuute, canción que acompaña con un botafumeiro gigantesco moviéndose encima de la pista a modo de péndulo y al que complementan luces estroboscópicas, haciendo que la pista se convirtiera en una auténtica fiesta techno.

Cuarto Acto

El último acto comenzaba con un “¿Madrid, donde están mis bizcochitos?”. Ahora sí, llegaba el momento de culminar por todo lo alto bailando con “Bizcochito” y “Despechá”, y es que no quedó ni una persona de la grada sin ponerse de pie y moverse al ritmo de la bachata.

Continuaba con “Novia robot”, donde Rosalía se despedía de manera emotiva del público madrileño: “Gracias de corazón por haber compartido esta noche. Ojalá os vayáis con el pecho más calentito y con el corazón un poquito más lleno. Muchas gracias Madrid, os quiero mucho”. 

“Focu ’ranni” y una guerra de almohadas y carreras descalza sobre el escenario vaticinaban el final. Culminaba así una noche cargada de intensas y emocionantes sensaciones con “Magnolias”, y que como si de su propio funeral se tratase, acabaría fundiéndose a negro tras llegar a la luz del final.

Un cierre redondo y que resume muy bien las dos horas de espectáculo que ofrece la que, sin duda, es considerada como la mejor artista nacional de la actualidad y que ya ha dejado claro que no tiene techo. Lux es un ejercicio de valentía que la catalana ha sabido transportar perfectamente al directo. Y es que, al final, no todo el mundo tiene que entender el arte para que tenga valor, simplemente tiene que hacerte sentir algo y eso, Rosalía lo consigue con creces.

A nuestro país aún le esperan dos fechas más en Madrid y otras cuatro en Barcelona. Bienaventurados los que hayan conseguido sus entradas.

 

Autor: Andrea Seco
myipopnet

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