El día que no quisimos abandonar Badlands

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En 2015 se posicionaba como una promesa en Estados Unidos pero no tardaba mucho en traspasar fronteras de la mano de su debut ‘Badlands‘. El nombre de Halsey pronto empezaba a hacer ruido mientras colgaba el cartel de entradas agotadas por cada ciudad que iba pasando, lo cual dio pie a anunciarse su gira europea. En ella, ha pasado prácticamente lo previsible. Los carteles de sold out, iban apareciendo en cada ciudad europea por la que ha ido pasando con su Badlands Tour. Hecho que se extendió hasta nuestro país, hasta su único show el 7 de marzo en la Sala Razzmatazz de Barcelona donde las entradas se agotaron hasta cuatro meses antes de la fecha.

Por fin llegaba a su fin la espera y Barcelona se llenaba de seguidores de la estadounidense, muchos de ellos incluso imitando su look actual o aquel pelo azul con el que la conocimos en su día. En esta gira europea, Halsey no venía sola sino que contaba con otra promesa como telonero. BØRNS era el encargado de dar comienzo a una noche que prometía, una noche en la que el de Michigan nos presentó varios temas de su prometedor debut ‘Dopamine‘. El cantante no sólo consiguió animar el ambiente con su buen rollo, sino que conquistó y se metió en el bolsillo a las miles de personas que abarrotaban la sala, quedando encantados ante el talento y carisma que derrochó con temas como su conocido ‘10.000 Emerald Pools’, ‘Fool’, ‘American Money’ o su más que pegadizo ‘Electric Love’.

El esperado plato fuerte de la noche se acercaba, y en el ambiente se respiraba el nerviosismo de todos los que se agolpaban contra el escenario. Con una puntualidad de rigor, sin pasar ni un minuto de las 21h, Halsey aparecía en el escenario desatando la histeria entre unos asistentes dispuestos a vivir la noche como si fuera la última. Se trataba de la primera visita de la estadounidense a España y había que dejar momentos para el recuerdo, había que cantar como nunca y eso fue lo que pasó desde el primer momento con temas como ‘Gasoline’, ‘Hold Me Down’ o ‘Castle’, que fueron los encargados de abrir la noche.

Desde hace tiempo, todo hacía presagiar que sería una gran noche y con esa sensación terminamos todos el concierto. Los asistentes se quedaron sin voz derrochando cánticos al ritmo de las canciones de la artista, dejando una estampa única, y haciendo temblar Barcelona. Canciones como ‘Strange Love’ o ‘Haunting’ no faltaron ante un público que entregado al 200%, ponía las manos en el aire, dejándose llevar por el ritmo de las melodías que sonaban, antes de que Halsey se dirigiera por primera vez a todos los que llenaban Razzmatazz.

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“¿Cómo estáis?” preguntaba mientras reconocía la locura de concierto que le estaban haciendo vivir. “De todo corazón, no sabéis las ganas que tenía de poder actuar para vosotros. Significáis absolutamente todo para mí,” decía una Halsey que desbordaba sinceridad, levantando los gritos y aplausos de los suyos, siguiendo el concierto con canciones como ‘Roman Holiday’ o ‘Control’.

“¿Os puedo cantar una canción de amor?” preguntaba la estadounidense, recibiendo una respuesta más que afirmativa por parte del público. Así era como nos dejábamos llevar por ‘Drive’, canción con la que la sala se llenaba de magia, iluminándose con los móviles de todos los asistentes mientras nuestro viaje por ‘Badlands’ continuaba. La química entre público y cantante, no podía ser mejor, se respiraba una ilusión especial, y era algo visible en la cara de Halsey, todo un reflejo de felicidad toda la noche con una sonrisa que aumentaba por momentos.

“¡Tengo mucha suerte de tener fans como vosotros!” admitía de corazón la cantante mientras nos contaba cómo hace un par de años, escribió la siguiente canción en el sótano de un amigo, pensando que tal vez la escucharían unas 100 personas, y en esa noche, hasta 3.000 iban a ser las que hicieran que su sueño siguiera creciendo. Con una Halsey que parece no salir de su asombro viendo todo lo que está consiguiendo, aprovechaba el momento, y antes de llegar a dicha canción, pedía un aplauso a sus tres músicos, a BØRNS y ante todo, a todos los que habían hecho da noche posible, a ese ejército que la apoya como nadie.

“Necesito que me ayudéis si la conocéis,” y dicho y hecho, ponía a cantar a pleno pulmón a la Razzmatazz, que a capella, empezaba con ‘Ghost’. Ésta era la canción que daba paso a otra de las canciones con las que viajábamos en el tiempo hasta su ‘Room 93’ con ‘Is There Somewhere’ donde prácticamente encima del público, interpretaba la canción, reconociendo que era su momento favorito de cada concierto, el poder gozar de la cercanía de las miles de personas que abarrotan sus shows.

Halsey admitía que era increíble poder estar en Barcelona aunque pronto nos trasladaba hasta Brooklyn con su ‘Hurricane’, tema con el que recalcaba que tan solo nos pertenecemos a nosotros mismos, a nada ni nadie más, levantando así los aplausos del recinto.

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El inevitable final del concierto se acercaba y era algo que no podíamos frenar. Así era como la traca final daba comienzo mientras la ciudad condal se llenaba de color con su ‘Colors’ y un recinto inundándose de carteles en los que se leía Bc purple is for us, haciendo que la sonrisa de la artista aumentará. Poco faltaba para que Halsey abandonase el escenario, pero antes, pedía a toda su legión de fans que cantasen más que nunca, ¿y cómo no iban a responder de otra manera cuando empezaba a sonar su himno ‘New Americana‘? Las miles de personas que llenaban la sala, a grito pelado, hacían que temblasen los cimientos.

Con un público con ganas de más e incluso, con ganas de volver al principio, Halsey volvía para dejarse el resto. ‘Young God’ era la canción de despedida, la canción que cerraba su primer concierto en nuestro país, el primero de los muchos que esperamos que lleguen después de la inmejorable respuesta de su público.

¿Qué decir de una artista que tiene a todo el mundo a sus pies? ¿Qué decir de una joven promesa que da pasos de gigante alcanzando logros que ni siquiera se le habían pasado por la cabeza tan sólo con su primer álbum en el mercado? Halsey es actitud, es de las que pisan con fuerza el escenario, con seguridad abrumadora, de las que disfrutan y hacen disfrutar cada segundo. La fama de la estadounidense sube como la espuma, parece no tener freno y hace que una hora de directo, vuele como si tan solo 5 minutos hubieran pasado.

Es innegable que la cantante de letras y bailes sugerentes, puso a Barcelona a sus pies, enamoró, hizo disfrutar, cantar y bailar como nunca. Su talento y esas letras que tarareas hasta la saciedad, nos trasladaron hasta su propia película. Lo mejor de todo es, que esto es tan sólo el comienzo (de vértigo) de algo grande. Halsey tiene algo único, algo que va más allá de esas melodías que no salen de tu cabeza y de esas letras con las te puedes identificar, tiene carisma y ante todo, muestra un amor infinito a sus seguidores, los cuáles crecen hasta niveles impensables. Su Badlands Tour es intenso, son conciertos de los que te hacen sudar, de los que no te dejan ni respirar ante lo incansable que se muestra la artista en el escenario. Con un directo repleto de auténticos himnos, hacen que cada noche se convierta cada recinto en un auténtico karaoke, con cada persona coreando a pleno pulmón cada canción. Se crea una atmósfera única en la que quieres quedarte a vivir, en la que querer soñar con la mejor banda sonora posible como es, ‘Badlands’.

Ahora es cuando llega la gran pregunta, ¿dónde hay que firmar para que esto vuelva a ocurrir pronto?

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